Registrar emociones sin explicarlas
Nos enseñaron a explicar lo que sentimos.
A buscar causas, razones, conclusiones.
Pero no todas las emociones necesitan ser entendidas.
Algunas solo necesitan existir.
Registrar una emoción sin explicarla es un acto de respeto.
Escribir “siento tristeza” sin preguntarte por qué.
Escribir “hay enojo” sin convertirlo en argumento.
Cuando explicas demasiado rápido, a veces te alejas de lo que realmente sientes.
La escritura puede ser un lugar donde no tengas que justificar nada.
Intenta esto:
Escribe una emoción como si fuera un clima.
No digas de dónde viene ni a dónde va.
Solo descríbela como se describe una lluvia o una niebla.
La emoción, cuando es vista, suele suavizarse.
No porque desaparezca, sino porque deja de estar sola.
El diario no está para corregirte.
Está para acompañarte.
Hay emociones que solo necesitan un lugar donde descansar.
Terra Niebla fue pensado para contener lo que no buscas resolver.